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7.-
Cubrimos "todo" el alcorque con piedras, contra más
grandes mejor, intentando que no queden espacios donde el sol dé
directamente en el suelo. Si hacemos esto, evitaremos que durante
el verano el sol caliente el suelo bajo y alrededor de la planta,
por lo que la evaporación se reduce, crearemos un microclima
suave y fresco y la humedad de nuestros riegos permanecerá
más tiempo. Durante el período de lluvias esta protección
de piedras también evitará que la fuerza del agua arrastre
la tierra mejorada que hemos añadido, así como que el
plantón pierda asiento en el suelo. |
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8.-
Le pondremos un protector de tela metálica afianzado por una
gavilla de hierro. Esto evitará que las cabras, los roedores
o cualquier otro animal se coma nuestra planta. También es
interesante por otra razón: en lugares sin apenas vegetación,
basta que plantemos unos cuantos arbolitos para que los pajarillos
se posen rápidamente en ellos. Esto puede hacer que se partan
o que comiencen a deformarse. Si tienen un protector, las aves se
posarán en él (esto viene muy bien, porque en caso de
pulgones u otras plagas las aves insectívoras darán
buena cuenta de ellas).
A continuación regamos abundantemente (2 garrafas de 5-8 litros)
evitando que se destruya el alcorque, a ser posible ayudando a afianzarlo
con pequeños pisotones. Repetiremos estos riegos siempre que
sea posible (sobre todo en verano).
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9.-
¿Cómo debe quedar el plantón y el alcorque al
final de la plantación?: Una vez terminada la plantación,
la mayor parte del alcorque debe quedar acolchada y cubierta de piedras,
con el protector bien afianzado al suelo, y con una inclinación
en sentido contrario a la pendiente del terreno, de modo que las escorrentías
no arrastren la tierra y la planta, y que acumule la mayor cantidad
posible de agua de lluvia. |
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