Málaga Reforesta
 
malagareforesta Almijara Luscinia UMASTECC G.E.I. Apadrina un árbol

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Cubrimos "todo" el alcorque con piedras, contra más grandes mejor, intentando que no queden espacios donde el sol dé directamente en el suelo 7.- Cubrimos "todo" el alcorque con piedras, contra más grandes mejor, intentando que no queden espacios donde el sol dé directamente en el suelo. Si hacemos esto, evitaremos que durante el verano el sol caliente el suelo bajo y alrededor de la planta, por lo que la evaporación se reduce, crearemos un microclima suave y fresco y la humedad de nuestros riegos permanecerá más tiempo. Durante el período de lluvias esta protección de piedras también evitará que la fuerza del agua arrastre la tierra mejorada que hemos añadido, así como que el plantón pierda asiento en el suelo.
   
Le pondremos un protector de tela metálica afianzado por una gavilla de hierro 8.- Le pondremos un protector de tela metálica afianzado por una gavilla de hierro. Esto evitará que las cabras, los roedores o cualquier otro animal se coma nuestra planta. También es interesante por otra razón: en lugares sin apenas vegetación, basta que plantemos unos cuantos arbolitos para que los pajarillos se posen rápidamente en ellos. Esto puede hacer que se partan o que comiencen a deformarse. Si tienen un protector, las aves se posarán en él (esto viene muy bien, porque en caso de pulgones u otras plagas las aves insectívoras darán buena cuenta de ellas).
A continuación regamos abundantemente (2 garrafas de 5-8 litros) evitando que se destruya el alcorque, a ser posible ayudando a afianzarlo con pequeños pisotones. Repetiremos estos riegos siempre que sea posible (sobre todo en verano).

   
¿Cómo debe quedar el plantón y el alcorque al final de la plantación? 9.- ¿Cómo debe quedar el plantón y el alcorque al final de la plantación?: Una vez terminada la plantación, la mayor parte del alcorque debe quedar acolchada y cubierta de piedras, con el protector bien afianzado al suelo, y con una inclinación en sentido contrario a la pendiente del terreno, de modo que las escorrentías no arrastren la tierra y la planta, y que acumule la mayor cantidad posible de agua de lluvia.
 
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